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El cordobés que se fue a Chapecoense para volver a

Publicado el dia 22/07/2018 a las 13h38min | Atualizado dia 05/11/2018 às 18h20min
Agustín Doffo nació en Oliva y cuenta cómo el club brasileño salió adelante tras la tragedia.

“No aguanto más. Me vuelvo al pueblo. Me voy a casa”.

Agustín Doffo le mandó ese mensaje a sus familiares y la noticia causó impacto fuerte en Oliva, ciudad del interior de Córdoba.

A Doffo (23 años, nacido el 25 de mayo de 1995) le acababan de informar que no iba a ser tenido en cuenta en Vélez Sársfield por el cuerpo técnico. Ya conocía de esto: seis meses antes lo habían mandado a préstamo al Villarreal “B” de España, un viaje que no fue la “aventura maravillosa” que todos creían.

Volvió de España y otra vez se chocó con esta (mala) noticia, luego de haberse ido a los 14 años de su pueblo con el sueño de jugar en Primera. Lo acompañaron los mejores augurios de la gente que lo había visto jugar y sabían que Agustín era un crack en potencia.

Doffo cumplió el sueño de llegar y jugar en Vélez pero, después, las chances empezaron a escasear.

Fue entonces cuando tomó una decisión con el corazón y sin pensar demasiado. A los 22 años volvía a Oliva para jugar en el club donde todo empezó: Independiente.

De la Primera División de Argentina a la Liga Independiente de Fútbol. Le quedaba dos años de contrato como jugador profesional y volvió a jugar una liga amateur del interior de Córdoba.

Muchos creyeron que se terminaba su carrera, que era una “locura”, pero Agustín tenía otros planes.

Fue un poco una locura eso de volver al pueblo... Fue porque en el momento que me dijeron en Vélez que no me iban a tener en cuenta decidí refugiarme en mi casa, mis amigos, mi club de siempre, para volver con más fuerza. Sabía que alguna oportunidad iba a aparecer para mí. Decidí en base a lo que necesitaba más allá del dinero, me refugié en los afectos, en la familia. Sabía que me iban a tratar bien y podía hacer lo que más me gustaba, que es jugar al fútbol”, cuenta Doffo a Mundo D.

Recién acaba de terminar de entrenar en su nuevo club, el Chapecoense de Brasil. Quizá el destino le hizo un guiño a este cordobés, que encontró en este sitio la oportunidad de relanzar su carrera. Justamente en un club que está “volviendo a nacer”, luego de la tragedia que vivieron.

El 28 de noviembre de 2016, un accidente aéreo se cobró la vida de 71 personas, entre ellas gran parte del equipo brasileño, que viajaba a disputar la final de la Copa Suda-mericana 2016 con el Atlético Nacional de Medellín.

El Chape” encaró una reconstrucción total (fallecieron 19 jugadores y 25 integrantes del cuerpo técnico y directivos) tras un golpe inesperado, que puso a este club en el centro de la escena mundial.

Allí arribó Doffo, después de jugar cuatro meses en el club de su ciudad natal que queda frente a su casa.

El arquero Julio Chiarini (ex-Instituto, hoy en Tigre), también oriundo de Oliva, conocía su situación y se lo comentó a su representante José Scozzari. Un video viajó hasta Brasil y apareció esta chance para Agustín, que no quiere desaprovechar.

Yo me fui de mi casa a los 14 años, un poco con dudas, porque era algo muy nuevo para mí. Creo que eso me ayudó a crecer mucho como persona, como jugador. Tenía un sueño, que era jugar en Primera y lo conseguí. Me costó afianzarme y no fue fácil. Volví a mi pueblo y pude reencontrarme conmigo mismo. Volver a sentirme feliz en una cancha. Ahora estoy disfrutando de esto, de volver a sentirme un profesional. Jugar al fútbol es lo que más feliz me hace”, agrega Agustín.

¿Con qué se encontró?

“Es difícil todo esto, porque uno cuando llega nunca sabe con lo que se va a encontrar. Más en esta situación, habiendo pasado lo que pasó con Chapecoense y con toda las cosas que uno vio y leyó. De vivir en un pueblo a pasar a vivir en una ciudad tan grande no es un cambio sencillo. Pero me encontré con una ciudad muy cálida, que después de lo que pasó con el accidente se nota que fue difícil y duro para ellos. Se están reconstruyendo, es un club muy lindo, con gente muy amable, que hacen que mi estadía y el cambio sea menos brusco y más agradable”, cuenta el cordobés.

El defensor Elio Neto y el volante Alan Ruschel, dos sobrevivientes de aquella terrible noche, siguen formando parte del primer equipo del “Chape”. El arquero Jackson Follman, que perdió una pierna, continúa en el club con funciones administrativas y juega en el fútbol paralímpico. Todo un ejemplo de superación para sus compañeros y para Agustín, que convive con ellos.

Con el tema de la tragedia mucho no se habla, el club intenta salir adelante aunque siempre tienen presente lo que sucedió. Se nota que vivieron momentos de mucha tristeza. Pero están metidos en esta reconstrucción y en salir adelante. Hay tres personas que fueron sobrevivientes acá en el club, está Elio Neto, Alan Ruschel y también nos cruzamos con Jackson (Follman). Son buena gente y disfrutan más que cualquiera el estar acá. Me los han presentado y he podido hablar con ellos. Son cosas muy valorables y valiosas poder compartirlo con ellos. Realmente se aprende mucho la manera de tomarse la vida y el día a día. Son un ejemplo”, agrega Doffo, un enganche o volante zurdo, de muy buena pegada y elegante andar en la cancha.

¿En qué anda el club?

Actualmente, Chapecoense se encuentra jugando la Serie A de Brasil, en mitad de tabla (en el puesto 14°). El jueves se retomó el campeonato y empataron 1-1 ante Bahía. Al llegar a su nuevo club, Doffo encontró a un amigo que hizo todo más fácil. Se trata de Héctor “Tito” Canteros, volante argentino a quien conocía de Vélez. “Ha sido de gran ayuda en estos primeros tiempos, porque me costaba con el idioma al principio. Ahora ya entiendo bastante bien. Estoy muy agradecido a él”, cuenta Agustín.

El Chapecoense es un club “joven”, ya que fue fundado en 1973. Subió a la Primera brasileña en 2014. Ascendió de la cuarta a la Primera en tan sólo seis años.

Juega sus partidos en el estadio Arena Conda, con capacidad para 22 mil personas. La temporada 2016 fue la mejor en su historia, que quedó truncada por ese accidente que marcó a fuego su vida como institución.

Allí está Doffo, que día a día trata de ir conociendo más de la ciudad de Chapecó, en el estado de Santa Catarina y con 200 mil habitantes. Hace unos meses estaba en Oliva, donde algunos creían que su carrera había “fracasado”.

Uno escucha esas cosas en el pueblo y los comentarios cuando jugaba en los partidos de la Liga. Pero yo sabía que algo bueno iba a venir para mí. Necesitaba recuperar fuerzas y por eso volví a Oliva. Ahora estoy disfrutando mucho este momento”, se sincera.

Estoy muy feliz de estar en Chapecoense, sinceramente me estoy sintiendo muy cómodo en los entrenamientos, en el grupo, en la ciudad. Hubo algunos inconvenientes con el pase en un primer momento. Ahora ya todo se solucionó. Quiero seguir acá, hacer buenos partidos y un buen torneo. Me gusta mucho el proyecto. Luego, el fútbol dirá”, cierra desde Chapecó.

En su nuevo club están muy contentos con él, le dieron la camiseta “34” y le firmaron un contrato hasta final de temporada, luego de haber estado los primeros meses “a prueba”.

Los que lo vieron jugar para Independiente de Oliva en esas fechas de la Liga Independiente de Fútbol lo tenían en claro: Doffo era de otro nivel. Agustín quiere demostrar que los que creyeron que su carrera estaba terminada se equivocaron... y feo.

Fonte: mundo d

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